sábado, 6 de octubre de 2012

"Declive"




“          - Espero que el olor no te moleste… 

¿Por qué me estas mirando de esa manera?, ¿acaso creías que te dejaría fuera?, aun no entiendo tu falso recato, has pisado este lugar más veces de las que reconoces, has tocado a mi puerta en tantas ocasiones que mas de una vez me he visto tentado a no dejarte salir, y aunque últimamente te he perdido de vista, ya deberías estar acostumbrada a la idea… no puedes escapar de mi.    

Cierra la puerta con seguro, y quítate los zapatos que el escandalo de esos tacos es insoportable y lo sabes. ¿Qué esperas? ¿Acaso sigues dudando?... muy bien,  así me gusta, obediente mi pequeña sumisa. Que no te de pena… oh Mierda, hueles tan bien… 

Perdón por reír de esta manera, pero tengo que preguntar ¿tiemblas de miedo o de placer?
¿Qué diría ese pequeño enclenque tuyo ahora? Has pasado los últimos años intentando satisfacerlo, mi linda idiota, has disfrazado con cariños  hacia ese insignificante ser  tu obsesión por olvidarte de mi, ¿no es eso algo desconsiderado de tu parte?  Aun así estoy nuevamente bajo tu suave y poco coordinado tacto.

No mires el interruptor, sabes perfectamente que no encenderé la luz, siempre logro hacerte caer en luces de colores, ¿no es ese el motivo que te devolvió a mí?  Me necesitas. Ahora sujétate el cabello y siéntate…. ¡SIÉNTATE! 

Formar parte de los azulejos no es la mejor parte… pero es necesaria.
Dame un suspiro… un gemido... y uno más de esos que solo tú sabes hacer... así, oh así.

¿Arde? Solo un poco…

….

Shhh…Shhh. Estas temblando, No me gustan tus nudillos blancos. El cabello se te ha pegado al rostro y el cuello por el sudor, aunque tu cuerpo esta caliente. Es excitante lo admito, pero relájate… mi pequeña sumisa. Relájate. 

Me gusta… ese extraño sonido que haces al reír mientras, ipso facto, intentas no llorar. La bonita marca de tu yugular, y el puñetero golpeteo de la lluvia artificial.  

Tic..tic..tic.. 

Necesitas usar el inodoro, por segunda vez… 

Oh mierda... hueles tan bien.   

Tus ojos no me engañan, acabas de tener una maldita epifanía, la misma que sucede cuando sabes que la fiesta se acabara pronto, y el juego de luces te traerá nuevamente el arrepentimiento.  ¿Piensas en él? Ya no lo diferencio bien…tal vez te llegue a importar un poco.
Le mentiras nuevamente, y ¿Quién sabe? Puede que sea tu manera de dar gracias. Eres despreciable… y ahora, tu olor me agrada más. No desespero, nunca lo hago… sé que volverás.

Mi pequeña sumisa…

- espero que el olor no te moleste.”

viernes, 11 de mayo de 2012

Prohibidos: "Un poco de brillo labial"

Estuvimos caminando un buen rato sin mencionar una sola palabra. No nos tomábamos de las manos, no nos mirábamos de reojo, no teníamos la intención de volver a entablar una conversación. La de hace un rato había sido suficientemente larga, y de saber que las cosas iban a terminar de esa manera, hubiera preferido no salir de casa, ni correr a contestar el celular, ni siquiera me hubiera emocionado tanto a leer ese mensaje en el que me pedía textualmente. "Necesito verte"

No era necesario que pusiera el lugar o la hora, siempre era el mismo sitio "El Faro de Miraflores", siempre la misma hora 4 de la tarde. Puede que si nos poníamos esquisitos, incluso podría felicitarlo por cambiar el itinerario de ese día. Aunque la realidad era, que tenia ganas de partirle la ingle por lo que acababa de hacer. ¿quién se creía él, para joder con sus estúpidas palabras el lugar que había imaginado recorrería con nuestros hijos y les diría en el tono más cursi y acaramelado mientras lo tomaba de la mano, que ese era nuestro lugar? En vez de eso me quedaba sin Lugar, y lo más seguro es que también sin hijos. Pero por supuesto, no importaba ya.

La avenida Larco se me hizo interminable y el olor de la brisa marina que llegaba a esa hora de la tarde en todo el distrito de Miraflores no hacía mucho por mejorar mi humor. Tenía la piel en punta por el frío, pero si temblaba no era exactamente esa la razón. Apreté los dientes y me quite los tres hilos de cabello que se me había pegado al brillo labial. Cuanto detestaba el brillo labial, pero a él le gustaba saborearlo y quitarlo lentamente. Esa tarde sin embargo, estaba intacto y probablemente no me entrarían ganas de volver a usarlo.

Fue entonces cuando él hizo el primer movimiento, fingí no tomarle mucha importancia, no nos detuvimos.

- Ni siquiera lo intentes.. - dije sin dejar de mirar mis pisadas, mientras él se terminaba de quitar la chaqueta
- Tienes frío...- mencionó autoritariamente, casi como el adulto responsable que siempre quisó pretender ser conmigo. - póntela.
- No. - negué pero me estremecí por el viento. Él suspiró pesadamente.
- Vamos a tomar un café.  -  dijo él, parte de mi iba a extrañar su maldita manía de nunca preguntar si algo me apetecía hacer, me conocía tan bien que rara vez era necesario que lo haga.
- Me quiero ir a mi casa...
- Tenemos que hablar.. - volvió a insistir.
- No, no tenemos... - Aunque la verdad era, que solo él había hablado la hora y media que estuvimos en el Faro, yo me límite a escucharlo con los ojos clavados en todos aquellos que se lanzaban del barranco en Parapente, sin mirarlos en realidad, aunque deseando en algún rincón poder hacer lo mismo.

Guardó silencio. No volví a observar su rostro, pero sabía muy bien que sus rasgoz estaban endurecidos, tenia el ceño fruncido y la mirada fija. Una parte de mi le temia a esa mirada suya, aunque era justamente esa, de la que me enamore hace mucho, cuando era prohibido hacerlo... ¿a quien queria engañar? si aún lo era.

- Vamos a mi casa...- ordenó sin mucho tacto, levanté la mirada dispuesta a decir que no - ...No te lo estoy preguntando - dijo duramente, estaba a punto de mostrar mi indignación, pero no llegué a mucho una vez que lo ví mirarme de esa manera, casi podía ver las chispas saltar de sus ojos, no estaba molesto....estaba desesperado.
- ¿Mi tía esta ahí? - dije bajando la mirada al suelo, buscando a mi orgullo debajo de sus zapatillas.
- No, no esta, salió con tu papá al Golf - apreté los dientes, claro...no era como si de repente todo fuera a cambiar entre nosotros. 

El que él estuviera a punto de largarse a europa sin fecha de retorno, solo hacía más facil seguir con esa parodia de relación.

- Me voy a casa..- dije definitivamente y continue caminando, no había ni notado el momento en el que nos detuvimos. 

No sentí sus pasos acercarse por detras y no los esperaba, lo conocía demaciado bien, 3 rechazos de mi parte y había agotado el tope de su paciencia, él no me seguiría, es más... Él se iría. 

Detuve un taxi antes de llegar al parque Kenedy, había avanzado una calle desde donde lo dejé. No pregunté la tarifa, ya que a donde iba no estaba demaciado lejos.

Antes de cerrar la puerta, una mano la contuvo con fuerza. Levanté la mirada hacía él, más sorprendida de lo que alguna vez estuve. Se montó a mi lado en el taxi sin pedir ningún tipo de permiso.

- Llevenos al Golf  Los Incas.  - le ordenó al taxista. El cual una vez que vio que él no era un ladrón, asintió sin mencionar una palabra y comenzó a manejar.
- ¿qué haces? - le exigí sorprendida.
- No me ire a España... - dijo convencido- No, sin ti.
- ¿Porque me estas llevando al Golf?
- Vamos a hablar con ellos...les diré la verdad. - una estúpida sonrisa se formó en mi cara. 
- ¿Estas seguro?
- No creo que lo tomen bien - se encogió de hombros - después de todo no somos hermanos.
- Somos primos..
- Da igual, tarde o temprano lo aceptaran. - Acercó su rostro y sonrió de lado.
- ¿qué? -dije sabiendo muy bien lo que haría.
- Te quiero..

Bueno, puedo decir que después de ese momento, regresaron mis ganas de seguir usando brillo labial.

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¿Te gustó? No olvides dejar un comentario, no es necesario tener cuenta nos leemos pronto =)


viernes, 13 de enero de 2012

Veinte años y un día

No fue hasta que la molesta melodía comenzó a sonar, que realmente tomé conciencia de que era lo que ocurría ese día.

Traté de no pensar en ello, pero resulta inquietante mente imposible hacerlo. Si, ya tienes 20 años. me dije a mi misma esa mañana, y todo esta exactamente como lo dejé la noche anterior. Kiara durmiendo en la cama de al lado, los posters en la pared, el edredón verde enredado en mis tobillos y la jodida música del despertador que no me permitía seguir filosofando la mañana de mi cumpleaños.
tuve el vago recuerdo de la mañana de mi cumpleaños número 10, y de las mañanas de los demás años. En las cuales veía a mis padres llegar a mi habitación con una sonrisa cantando el "Feliz cumpleaños a ti", al lado de mis hermanos que parecían más zombis que gente. y bostezando coreaban la canción, aunque por dentro estén puteando el hecho de no haber podido completar el sueño. Lo sé porque yo me encontraba en la misma situación cuando los agasajados eran ellos. Pero era una tradición familiar, y había que cumplirla mientras estuviéramos juntos... pero, ya no estamos todos juntos.

Esa mañana fue distinta, no había canción de cumpleaños, no habían hermanos molestosos,  ni padres entrando por la puerta. Por un momento, quise dármelas de "oh-pobre-de-mi" pero recordé que ya no tenía 10 años, ya era adulta oficialmente desde hace 2 años, no necesitaba una canción tonta para sentirme mejor! y fue en ese momento que ella entró.Tuve el acertado impulso de fingir que seguía durmiendo. La escuche entrar despacio y casi me podía imaginar la sonrisa en su rostro, se acerco a mi y me dio un beso en la frente y comenzó a tararear la canción de cumpleaños. Volví a fingir, pero estaba vez que despertaba. me trague el bicho inútil que se había formado en mi garganta. 
-Feliz Cumpleaños mi amor! - fue lo que me dijo, mientras yo le hacia un espacio a mi lado.
- gracias mami! - le conteste algo nostálgica mientras la abrazaba fuerte, al parecer los sonidos despertaron a Kiara y en un intento fugaz de despertarse me felicito por los 20. sonreímos al verla caer nuevamente en su almohada.  Volví la mirada a mi madre y me di cuenta que no interesaba cuantos años cumpliera, estando en sus brazos volvía a tener 10 años.  estando con ella, no importaba la edad.. siempre iba a querer mi canción de cumpleaños!