miércoles, 24 de julio de 2013

BROKEN

                ......“Me vas a odiar después de esto”

Esas fueron tus palabras exactas, mis oídos se cerraron después de eso. Ya lo sabía, sabía exactamente que estabas diciendo a través del teléfono mientras me decía a mi misma que eso debería ser una puta pesadilla, que debía cerrar los ojos y no atender llamadas a media noche como siempre me lo advirtió mi padre. 
Pero todo era puñeteramente real. Entre el ruido de fondo y tus disculpas atropelladas por la prisa de soltarlo todo intentando no lastimarme más. Me decías que ella, te hacía sentir bien, que ella, no sabía nada, que necesitabas liberarte de mí para poder ir a por ELLA.

Curioso fue que recordara aquella manera en la que me dijiste alguna vez “yo no soy de usar esas frases tan trilladas y clichés” pero ahí estabas tú mencionando entre letras el “No eres tú, soy yo...”, claro que eres tú. Imbécil.

Tuve ganas de reír, aunque no lo creas, sentía la sangre tan por debajo de la temperatura normal y el pecho tan hueco, que la sensación de que todo se iba a la mierda me pareció curiosa en ese instante, y repito, solo en ese instante… lo que sucedió luego, no tuvo nada de curioso, ni nada que provocara risa.  NI NADA QUE QUISIERA RECORDAR.

Pero no te escribo esto para contarte lo que hice esa noche. Escribo por tu  curiosa frase del comienzo. ¿Odiarte? Realmente creías que después de eso podría odiarte. No me malinterpretes, no justifico tu cobardía al dejarme con una llamada, ni que me dijeras que era por otra que, sabe el diablo de donde salió, tampoco porque después de decirlo no me volvieras a llamar ni una sola vez. No, yo por eso solo te considero un verdadero idiota. Pero odiarte… no, no podría odiarte, y no es por cumplir ese  “Te amaré por siempre” como en alguna oportunidad ambos prometimos en un arranque de romanticismo. Si lloró tanto en este momento no es porque te odio, es porque fui feliz.  

Entonces, es que recuerdo los buenos tiempos, y lloro más… pero no te odio.

Te daría las gracias, pero no soy estúpida, no te agradezco haberme dado lo que hoy me quitas. Si fui feliz, fui egoístamente feliz. Ahora lo noto, porque si tú hubieras sido feliz, yo no estaría escribiendo esto.  Así que jodete, porque esas gracias no te las daré. Déjame algo de dignidad.

No te lloraré toda la vida, aunque ahora sienta que tengo una fuente inagotable de lágrimas. No te soñaré toda la vida, aunque últimamente amanezca con la presión en mi pecho después de verte en sueños con otra. Es horrible ¿sabes?, despertar y saber que,  oh!, efectivamente si estas con otra.

No puedo negar lo que siento por ti, no puedo dejarte de querer de la noche a la mañana, no me diste tiempo de prepararme para esto. Aunque creo que nada me hubiera preparado para esto, por el simple hecho de que no quería llegar a “esto”.

No fuiste un mal novio, a decir verdad, fuiste encantador, dulce, detallista, amoroso, gracioso y tengo claras las miradas que cruzábamos, las bromas, los besos, tengo el claro recuerdo de mi mano dibujando en tu piel desnuda frases cursis con rotulador. Recuerdo las sábanas que arruinamos. Si, esas sabanas y  las tardes que pasamos.

Me amaste en algún momento, lo sé. Lo sé muy bien, si no ¿por qué crees que estoy llorando? Sé que mucha culpa tuve en tu dimisión a la vida perfecta a mi lado, eso lo tengo claro, si no ¿por qué crees que estoy llorando?  Ahora es ella la que te tendrá para si misma, te mirará dormir y probablemente sea quien delinee tu piel con otro rotulador, con otras frases y eso me enfurece, si no ¿por qué crees que estoy llorando?

No lloro por ti… lloro por mí, porque dentro del tiempo que yo creí ser la única en tu vida, me sentí parte de algo que me maravillaba y eso ya no está más. Llamémoslo, egoísmo post-ruptura. Quiero de regreso en mi vida a ese amor que solo me miraba a mí, quiero de vuelta en mi cama a ese ser que solo me tocaba a mí, quiero de regreso en mi celular esos mensajes que solo se dirigían a mí. Aunque nunca estaré segura si era todo exclusivamente mío, yo lo sentía así.  

Pero hay algo de alivio al final de todo esto, sé que aunque ahora me hunda, algún día, volveré a creer en que el mundo es maravilloso, volveré a  despertar con una sonrisa estúpida por alguna ilusión, y pensaré en ti como un desconocido que me conoció muy bien, demasiado bien, y te extrañaré, probablemente ahí si te agradezca, pero no hoy. Se que volveré a vivir mi felicidad egoísta acompañada de un "alguien" del cual no sabré si se quedará o se marchará, o me marcharé yo, pero se que pensaré nuevamente que las sonrisas no se escaparán, que las miradas nunca serán para alguien más, que el amor no se terminará jamás..... como lo creí que era contigo. 



------------------------------------------------------**Un escrito para la chica que vi llorar en aquel bus**


lunes, 8 de abril de 2013

Bring Yourself Back, My Little



Existes en ese pequeño espacio en mi mente, el lugar que le dedico a mis pasatiempos  pasados de moda y a los momentos de extraña pero divertida soledad.

Pequeña, aún crees que el cielo se caerá y que si lo miras por mucho tiempo parpadeando rápido obtendrás chispitas de colores decorando el contorno de las nubes.


Aún dibujas en los bordes de los cuadernos viejos, y encuentras tácticas secretas para hacer los ojos como los quisieras tener tú. ¿Quién te enseñó a hacer películas caseras con hojas de papel? Descubriste la medida perfecta entre fantasía y fantástico, y la gozaste hasta quedar exhausta. Tal vez fue cuando dejaste los trazos y las convertiste en palabras, y ahí donde quedó aquel cuaderno de historias tuyas, se quedó un pedazo eterno de vocación.


Tengo la tierra en tu cabello que no saldrá con facilidad y la quemadura de tu pie me acompañará toda la vida, pero nada me importa menos. 

Eres feliz en mis recuerdos.  


Aun esperabas que por las noches, el sonido de los autos en algún momento fueran gruñidos de dinosaurios en busca de ti y los tuyos, ideabas métodos infalibles de escape para salvarlos a todos, en especial al nomio que dormía a tu lado, ese oso feo, amarillo y azul, que ya no tenía un ojo, se le salía el relleno y al que jamás dejabas dormir destapado por si es que al igual que tú, sentía frio.


Ya no te escapas como antes a vivir romances de almohada, aunque aún imaginas universos cada que el silencio se vuelve obligatorio.   


Lloras como sirena de ambulancia y no eres del todo adorable, pero el sentimiento te brotaba desde el alma y desde rodillas raspadas. Pensabas que morirías a causa de un meteorito colisionador, y lo único que colisionó fue el momento en el que el rojo llegó y tú y yo tuvimos que decirnos adiós.


Espero encontrarte nuevamente en futuras generaciones, no me dejes olvidarte.

jueves, 14 de marzo de 2013

...El de la Jet-Set



Coincidí con el chico de la Jet-Set, en una fecha poco memorable pero que sin duda le ofreció a esta servidora momentos inolvidables. Sus ojos cargaban algo parecido a la risa contenida por la fatiga de reír. Su paso ligero tenía un son pausado que aún hoy mantiene, como si sus pies quisieran correr sobre el momento en cámara lenta, en cámara lenta y con chispazos de glamur envueltos en su propia esfera, y chispitas de colores que se quedaban como rastro de que su ser había pisado el mismo lugar que los mortales.  

Bueno, quizá eso último era producto de mi trastocada mente, pero así es como veía su presencia efímera. Justo cuando creí que mi estupidez había alcanzado un nuevo nivel, el chico de la Jet-set comenzó a hablar, su voz, oh mierda… su voz. No eran golondrinas cantantes o afluentes de agua en una caída pacifica que decoraba los bosques vírgenes lo que esa voz me producía. Era una profunda, amable y excitante mezcla de las notas mas graves en una sola palabra pronunciada.  

El chico de la Jet-Set, tiene tres nombres además de los tres con los que lo bauticé sin que lo supiera.  Él cargaba mas historias encima, que mis libros en colección de 10 años, y mil lecciones que aun le faltaban por practicar. El chico de la Jet-Set tenía secretos que lo hacían intrigante y revelaciones que no dejaban de sorprenderme. 

El chico de la Jet-Set pasaba so Fresh, mientras que a mi me temblaban las manos y se me trababa la lengua.  Él sonreía con las mismas ganas que sonríe aquel que a pesar de saberlo todo aun es capaz de sorprenderse. 

Él chico de la Jet-set y yo compartimos un tragó con sabor a limón y a pisco una noche improvisada, él vestía de negro y yo me sentía abrumada. Él chico de la Jet-set habla mucho y no le gusta ser interrumpido, pero escucha como ninguno mientras te mira a los ojos con esa sonrisa en la mirada que se asoma en la comisura de sus pupilas  y que no se anima a salir del todo. 

Él chico de la Jet-set se adueña del lugar  al que va de manera muy discreta, y llama la atención de ojos mortales como ningún otro, aunque él no lo sepa. Él chico de la Jet-Set se autodenominó una “criatura celestial con instintos terrenales”. Él muy fanático de “Zoe” y yo una ignorante de las peores sobre el “Rocanlover”.   

Cuando habla de música es un erudito, y si por él fuera, hubiera nacido en Japón. El chico de la Jet-set tiene el alma, las manos y el carácter de un artista,  también más cambios de humor que una embarazada en su 8tavo mes. El chico de la Jet-Set se convirtió en princesa una media noche  a comienzos de octubre, y me convirtió en príncipe sin armadura ni reino.  El chico de la Jet-set me enseñó a volar mirando el techo desde una cama y a ver películas sin comer canchita.  

Mi chico de la Jet-Set Huele a noche y sabe a música…. Y no existe en el reino algo que disfrute más que a él.