Coincidí con el chico de la Jet-Set, en una fecha poco memorable pero que sin duda le ofreció a esta
servidora momentos inolvidables. Sus ojos cargaban algo parecido a la risa
contenida por la fatiga de reír. Su paso ligero tenía un son pausado que aún
hoy mantiene, como si sus pies quisieran correr sobre el momento en cámara
lenta, en cámara lenta y con chispazos de glamur envueltos en su propia esfera,
y chispitas de colores que se quedaban como rastro de que su ser había pisado
el mismo lugar que los mortales.
Bueno, quizá eso último era producto de mi trastocada mente, pero así es como veía su presencia efímera. Justo cuando creí que mi estupidez había alcanzado un nuevo nivel, el chico de la Jet-set comenzó a hablar, su voz, oh mierda… su voz. No eran golondrinas cantantes o afluentes de agua en una caída pacifica que decoraba los bosques vírgenes lo que esa voz me producía. Era una profunda, amable y excitante mezcla de las notas mas graves en una sola palabra pronunciada.
Bueno, quizá eso último era producto de mi trastocada mente, pero así es como veía su presencia efímera. Justo cuando creí que mi estupidez había alcanzado un nuevo nivel, el chico de la Jet-set comenzó a hablar, su voz, oh mierda… su voz. No eran golondrinas cantantes o afluentes de agua en una caída pacifica que decoraba los bosques vírgenes lo que esa voz me producía. Era una profunda, amable y excitante mezcla de las notas mas graves en una sola palabra pronunciada.
El chico de la Jet-Set, tiene
tres nombres además de los tres con los que lo bauticé sin que lo supiera. Él cargaba mas historias encima, que mis
libros en colección de 10 años, y mil lecciones que aun le faltaban por
practicar. El chico de la Jet-Set tenía secretos que lo hacían intrigante y
revelaciones que no dejaban de sorprenderme.
El chico de la Jet-Set pasaba so Fresh, mientras que a mi me temblaban
las manos y se me trababa la lengua. Él sonreía
con las mismas ganas que sonríe aquel que a pesar de saberlo todo aun es capaz
de sorprenderse.
Él chico de la Jet-set y yo
compartimos un tragó con sabor a limón y a pisco una noche improvisada, él
vestía de negro y yo me sentía abrumada. Él chico de la Jet-set
habla mucho y no le gusta ser interrumpido, pero escucha como ninguno mientras
te mira a los ojos con esa sonrisa en la mirada que se asoma en la comisura de
sus pupilas y que no se anima a salir
del todo.
Él chico de la Jet-set se adueña
del lugar al que va de manera muy
discreta, y llama la atención de ojos mortales como ningún otro, aunque él no
lo sepa. Él chico de la Jet-Set se autodenominó una “criatura celestial con instintos terrenales”. Él muy fanático de “Zoe”
y yo una ignorante de las peores sobre el “Rocanlover”.
Cuando habla de música es un erudito,
y si por él fuera, hubiera nacido en Japón. El chico de la Jet-set tiene el alma,
las manos y el carácter de un artista, también
más cambios de humor que una embarazada en su 8tavo mes. El chico de la Jet-Set
se convirtió en princesa una media noche
a comienzos de octubre, y me convirtió en príncipe sin armadura ni
reino. El chico de la Jet-set me enseñó
a volar mirando el techo desde una cama y a ver películas sin comer canchita.
Mi chico de la Jet-Set Huele a
noche y sabe a música…. Y no existe en el reino algo que disfrute más que a él.

awwwwwwwwwwww sos una tiernaaaa jajajaj me encantooo!!!
ResponderEliminarNik
Me imagino al chico de la Jet Set como alguien muy especial...me gustó cortito pero bueno.
ResponderEliminar