No fue hasta que la molesta melodía comenzó a sonar, que realmente tomé conciencia de que era lo que ocurría ese día.
Traté de no pensar en ello, pero resulta inquietante mente imposible hacerlo. Si, ya tienes 20 años. me dije a mi misma esa mañana, y todo esta exactamente como lo dejé la noche anterior. Kiara durmiendo en la cama de al lado, los posters en la pared, el edredón verde enredado en mis tobillos y la jodida música del despertador que no me permitía seguir filosofando la mañana de mi cumpleaños.
tuve el vago recuerdo de la mañana de mi cumpleaños número 10, y de las mañanas de los demás años. En las cuales veía a mis padres llegar a mi habitación con una sonrisa cantando el "Feliz cumpleaños a ti", al lado de mis hermanos que parecían más zombis que gente. y bostezando coreaban la canción, aunque por dentro estén puteando el hecho de no haber podido completar el sueño. Lo sé porque yo me encontraba en la misma situación cuando los agasajados eran ellos. Pero era una tradición familiar, y había que cumplirla mientras estuviéramos juntos... pero, ya no estamos todos juntos.
Esa mañana fue distinta, no había canción de cumpleaños, no habían hermanos molestosos, ni padres entrando por la puerta. Por un momento, quise dármelas de "oh-pobre-de-mi" pero recordé que ya no tenía 10 años, ya era adulta oficialmente desde hace 2 años, no necesitaba una canción tonta para sentirme mejor! y fue en ese momento que ella entró.Tuve el acertado impulso de fingir que seguía durmiendo. La escuche entrar despacio y casi me podía imaginar la sonrisa en su rostro, se acerco a mi y me dio un beso en la frente y comenzó a tararear la canción de cumpleaños. Volví a fingir, pero estaba vez que despertaba. me trague el bicho inútil que se había formado en mi garganta.
-Feliz Cumpleaños mi amor! - fue lo que me dijo, mientras yo le hacia un espacio a mi lado.
- gracias mami! - le conteste algo nostálgica mientras la abrazaba fuerte, al parecer los sonidos despertaron a Kiara y en un intento fugaz de despertarse me felicito por los 20. sonreímos al verla caer nuevamente en su almohada. Volví la mirada a mi madre y me di cuenta que no interesaba cuantos años cumpliera, estando en sus brazos volvía a tener 10 años. estando con ella, no importaba la edad.. siempre iba a querer mi canción de cumpleaños!
