......“Me vas a odiar después de esto”
Esas fueron tus palabras exactas, mis oídos se cerraron después
de eso. Ya lo sabía, sabía exactamente que estabas diciendo a través del teléfono
mientras me decía a mi misma que eso debería ser una puta pesadilla, que debía cerrar
los ojos y no atender llamadas a media noche como siempre me lo advirtió mi
padre.
Pero todo era puñeteramente real. Entre el ruido de fondo y
tus disculpas atropelladas por la prisa de soltarlo todo intentando no
lastimarme más. Me decías que ella, te hacía sentir bien, que ella, no sabía
nada, que necesitabas liberarte de mí para poder ir a por ELLA.
Curioso fue que recordara aquella manera en la que me
dijiste alguna vez “yo no soy de usar esas frases tan trilladas y clichés” pero
ahí estabas tú mencionando entre letras el “No eres tú, soy yo...”, claro que
eres tú. Imbécil.
Tuve ganas de reír, aunque no lo creas, sentía la sangre tan
por debajo de la temperatura normal y el pecho tan hueco, que la sensación de
que todo se iba a la mierda me pareció curiosa en ese instante, y repito, solo
en ese instante… lo que sucedió luego, no tuvo nada de curioso, ni nada que
provocara risa. NI NADA QUE QUISIERA
RECORDAR.
Pero no te escribo esto para contarte lo que hice esa noche.
Escribo por tu curiosa frase del
comienzo. ¿Odiarte? Realmente creías que después de eso podría odiarte. No me
malinterpretes, no justifico tu cobardía al dejarme con una llamada, ni que me
dijeras que era por otra que, sabe el diablo de donde salió, tampoco porque
después de decirlo no me volvieras a llamar ni una sola vez. No, yo por eso solo
te considero un verdadero idiota. Pero odiarte… no, no podría odiarte, y no es
por cumplir ese “Te amaré por siempre”
como en alguna oportunidad ambos prometimos en un arranque de romanticismo. Si
lloró tanto en este momento no es porque te odio, es porque fui feliz.
Entonces, es que recuerdo los buenos tiempos, y lloro más…
pero no te odio.
Te daría las gracias, pero no soy estúpida, no te agradezco
haberme dado lo que hoy me quitas. Si fui feliz, fui egoístamente feliz. Ahora
lo noto, porque si tú hubieras sido feliz, yo no estaría escribiendo esto. Así que jodete, porque esas gracias no te las
daré. Déjame algo de dignidad.
No te lloraré toda la vida, aunque ahora sienta que tengo
una fuente inagotable de lágrimas. No te soñaré toda la vida, aunque
últimamente amanezca con la presión en mi pecho después de verte en sueños con
otra. Es horrible ¿sabes?, despertar y saber que, oh!, efectivamente si estas con otra.
No puedo negar lo que siento por ti, no puedo dejarte de
querer de la noche a la mañana, no me diste tiempo de prepararme para esto.
Aunque creo que nada me hubiera preparado para esto, por el simple hecho de que
no quería llegar a “esto”.
No fuiste un mal novio, a decir verdad, fuiste encantador,
dulce, detallista, amoroso, gracioso y tengo claras las miradas que cruzábamos,
las bromas, los besos, tengo el claro recuerdo de mi mano dibujando en tu piel
desnuda frases cursis con rotulador. Recuerdo las sábanas que arruinamos. Si,
esas sabanas y las tardes que pasamos.
Me amaste en algún momento, lo sé. Lo sé muy bien, si no ¿por
qué crees que estoy llorando? Sé que mucha culpa tuve en tu dimisión a la vida
perfecta a mi lado, eso lo tengo claro, si no ¿por qué crees que estoy
llorando? Ahora es ella la que te tendrá
para si misma, te mirará dormir y probablemente sea quien delinee tu piel con
otro rotulador, con otras frases y eso me enfurece, si no ¿por qué crees que
estoy llorando?
No lloro por ti… lloro por mí, porque dentro del tiempo que
yo creí ser la única en tu vida, me sentí parte de algo que me maravillaba y
eso ya no está más. Llamémoslo, egoísmo post-ruptura. Quiero de regreso en mi
vida a ese amor que solo me miraba a mí, quiero de vuelta en mi cama a ese ser
que solo me tocaba a mí, quiero de regreso en mi celular esos mensajes que solo
se dirigían a mí. Aunque nunca estaré segura si era todo exclusivamente mío, yo
lo sentía así.
Pero hay algo de alivio al final de todo esto, sé que aunque
ahora me hunda, algún día, volveré a creer en que el mundo es maravilloso, volveré
a despertar con una sonrisa estúpida por alguna ilusión, y pensaré
en ti como un desconocido que me conoció muy bien, demasiado bien, y te extrañaré, probablemente ahí si te agradezca, pero no hoy. Se que volveré a vivir mi felicidad
egoísta acompañada de un "alguien" del cual no sabré si se quedará o se marchará, o me marcharé yo, pero se que pensaré nuevamente que las sonrisas no se escaparán, que las miradas nunca serán para alguien más, que el amor no se terminará jamás..... como lo creí que era contigo.
Super bueno este post. Muestra un lado oscuro y duro en la vida de muchos de nosotros. Pero que deja abierta una opción de cambio al final.
ResponderEliminarOjalá el terminar una relación no fuera tan traumático en la mayoría de los casos.
atte: Eli
A mi me recordó a alguien que me mandò un mensaje vía what's App... También los sentimientos que me causaron leerlo porque yo no era la que sufria y tampoco podía evitárselo a la persona que me lo mandó, una muy querida para mi. No hay sentimiento peor que la impotencia de sentir el dolor de una persona a la que amas y no poder estar cerca suyo o ayudarla. Asi que con toda la inspiración de vuelta... Vuelvo a sentarme a escribir.
ResponderEliminarNik.